Consejo Económico y Social de la Región de Murcia

DICTAMEN SOBRE EL PLAN ESTRATEGICO DE DESARROLLO
DE LA REGION DE MURCIA (2000-2006).
(DICTAMEN 5/1999)

Indice:
  1. ANTECEDENTES.
  2. CONTENIDO.
  3. OBSERVACIONES.
  4. CONCLUSIONES.

De acuerdo con las competencias atribuidas a este Consejo por la Ley 3/93, de 16 de Julio, y de conformidad con lo previsto en su Reglamento de Organización y Funcionamiento Interno, el Pleno del Consejo Económico y Social de la Región de Murcia, en su sesión celebrada el día 5 de Mayo de 1.999, acuerda aprobar por unanimidad el siguiente

D I C T A M E N

I.- ANTECEDENTES

Con fecha 12 de abril de 1999 tuvo entrada en el Consejo Económico y Social de la Región de Murcia escrito del Excmo. Sr. Consejero de Economía y Hacienda en el que solicita, conforme a lo establecido en el artículo 5 a) de la Ley 3/93, de 16 de julio, de creación del citado Consejo, la emisión de Dictamen sobre el Plan Estratégico de Desarrollo de la Región de Murcia (2000-2006).

La documentación remitida consta de dos tomos, uno dedicado al contenido del Plan y el otro donde se relaciona los órganos ejecutores y se cuantifica globalmente el Plan Estratégico para el periodo de vigencia indicado diferenciando las aportaciones de las diferentes Administraciones y la de la iniciativa privada.

La primera experiencia sobre planificación económica realizada desde la creación de la Comunidad Autónoma de Murcia se produjo en el año 1986 cuando se elaboró el Programa de Desarrollo Regional (PDR) 1986-1988. La iniciativa de elaborar ese Programa vino impuesta por la Ley de Presupuesto Generales del Estado del año anterior, que lo exigía a aquellas comunidades autónomas que percibieran del Fondo de Compensación Interterritorial (instrumento de financiación autonómica creado para corregir desequilibrios socioeconómicos entre las regiones españolas) una cantidad superior a 2.600 pesetas por habitante, como era el caso de la Región de Murcia. Por otra parte, la entrada de España en la Comunidad Europea permitió el acceso a los fondos estructurales a las regiones más atrasadas, y disponer de un PDR era necesario para que las inversiones públicas regionales pudieran acceder a la cofinanciación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

La metodología de elaboración del PDR venía determinada por la normativa comunitaria. Básicamente, partía de un análisis económico y social de la Región para determinar sus estrangulamientos y posibilidades de desarrollo; a continuación, una vez delimitado anualmente el montante de recursos financieros disponibles, se definían los objetivos considerados prioritarios y las acciones a realizar para alcanzarlos; finalmente, se establecía un procedimiento para procurar la ejecución y el seguimiento del Programa.

El primer PDR comprendió el trienio 1986-1988. Su coste total ascendía inicialmente a 71.890 millones de pesetas de los que la Comunidad Autónoma aportaba 46.625 millones. Era un PDR dedicado fundamentalmente a infraestructura física, a las que se dedicaba el 51,3% del total siendo el 30% para recursos hidráulicos y comunicaciones mientras que el resto se dedicaba a equipamientos locales e inversiones en el medio rural. A su vez, destinaba el 7,5% a la conservación del medio natural, a la mejora del sistema productivo el 9% y equipamientos sociales el 21,6%.

A este Programa le siguió, con características similares, el PDR 1989-1992, aunque posteriormente su vigencia se extendió un año. En su inicio estaba dotado financieramente con 98.385 millones de pesetas. Mantuvo la atención prioritaria hacia las inversiones de infraestructura y de conservación de los recursos naturales, pero con una disminución significativa de su participación relativa en el gasto total debido a que se suplicaron los recursos para la modernización del sistema productivo y se elevó tres puntos la que se dedicaba en el primer PDR a equipamientos sociales.

Sin embargo, el instrumento de planificación económica y social realizado en la Región de Murcia con rasgos más próximos al Plan Estratégico sometido a Dictamen es el Plan de Reactivación Económica, cuya primera fase comprendía el periodo 1993-1997, y el posterior Plan de Reactivación Económica 1997-1999. La razón fundamental de la similitud entre ambos obedece a que en ambos casos, a diferencia de los PDR, su elaboración es una iniciativa voluntariamente decidida por el Gobierno Regional y, además, sin que exista ninguna limitación impuesta por otros órganos o instituciones respecto al proceso metodológico que se ha de seguir en su elaboración. De hecho, disponer del Plan de Reactivación o del Plan Estratégico no elude la necesidad de seguir elaborando los Programas de Desarrollo Regional, como ha sucedido con el que está vigente desde 1994 y como deberá ocurrir con el próximo que se habrá de realizar para continuar accediendo a los fondos estructurales de la Unión Europea.

El Plan de Reactivación Económica Regional contemplaba un gasto total de 791.174 millones de pesetas, si bien al periodo 1993-1997 le correspondían 493.539. De aquella cifra, la Comunidad Autónoma debía contribuir con 184.801 millones (23,4%), la Administración General del Estado y sus empresas públicas 482.454 millones (61%), la Unión Europea 58.786 millones (7,4%) y la iniciativa privada los restantes 65.133 millones (8,2%). Las infraestructuras y las intervenciones para la puesta en valor de la Región (infraestructuras de comunicaciones, espacios industriales, telecomunicaciones, gasoducto, vivienda, etc.) constituían cuantitativamente el eje principal del Plan al estar dotado con 545.483 millones (68,9%). Las actuaciones sobre recursos básicos y el medio ambiente (saneamiento del río Segura y del Mar Menor, eliminación de residuos sólidos, mantenimiento del sistema forestal y lucha contra la erosión, actuaciones turísticas, etc.) recibirían el 14,3%. A promoción económica (incentivos a las empresas, acciones para diversificación productiva, internacionalización, desarrollo científico e innovación tecnológica, etc.) el 8,8%. Y el restante 8% a acciones de formación profesional, tecnológica y de capital humano.

En 1996 se procedió a reestructurar el anterior Plan de Reactivación, lo que dio lugar al denominado Plan de Reactivación Adaptado de la Región de Murcia Adaptado 1997-1999. Para el trienio de vigencia éste contemplaba un gasto total de 482.089 millones de pesetas al que la Administración General del Estado contribuiría con 358.114 millones de pesetas (74,3%) y la diferencia la aportaría la Comunidad Autónoma. Conservando la estructura en cuanto a los ejes básicos de acción, este Plan mantiene la atención preferente hacia las infraestructuras y las actuaciones de puesta en valor de la Región al asignarle el 68,7% del total, pero potencia las intervenciones para la promoción económica al elevar su participación relativa al 20,6% disminuyendo porcentualmente la dotación de las orientadas al medio ambiente y el agua (6,4%) y las de formación y apoyo al empleo (4,3%).

Con el PDR 1994-1999 que se derivó del Plan de Reactivación Económica puesto en marcha en 1993, los anteriores han sido los instrumentos de planificación más relevantes de estos últimos catorce años que por su contenido general y ámbito territorial extensivo a toda la Región más se parecen al Plan Estratégico de Desarrollo de la Región de Murcia 2000-2006. Sin embargo, habría que citar, por la innovación que ha supuesto la planificación aplicada a las comarcas de la Región, el Plan Estratégico para el Desarrollo de Cartagena 1993-1999 y el reciente Plan específico para la Comarca del Noroeste.


II. ESTRUCTURA Y CONTENIDO.

El Plan Estratégico de Desarrollo de la Región de Murcia 2000-2006 establece el marco general de actuación de las Administraciones Públicas y de los agentes sociales para el periodo indicado.

El Plan se ha estructurado tras la definición de un modelo de futuro para la Región sustentado en cinco aspectos básicos: a) diagnóstico estratégico para determinar el presente de la Región en su entorno macroeconómico nacional e internacional y el potencial competitivo ante el futuro; b) compromiso intergeneracional para garantizar el bienestar de las siguientes generaciones; c) la integración de sectores conexos y de apoyo es elemento clave de la competitividad regional por su efecto arrastre sobre otros; d) la conveniencia de elevar conjuntamente la competitividad y la habitabilidad; y e) terciarización de la actividad a consecuencia de la globalización.

En los sectores productivos considerados prioritarios se ha determinado los aspectos fundamentales en torno a los que se orientarán distintas líneas de acción combinadas. En agricultura se prioriza la calidad, el ahorro de agua, la profesionalización de la gestión, la incorporación de nuevas generaciones y la adecuación medioambiental. En industria, la calidad igualmente, la investigación y la transferencia tecnológica, la cooperación empresarial, la formación cualificada, el respeto al medio ambiente y el diseño. En el sector turístico se orienta hacia la calidad y la desestacionalización, dirigido a segmentos no masivos con la adecuación de la oferta hotelera y de la ordenación urbanística que posibiliten el cambio cualitativo.

En el Plan se ha establecido ocho Puntos Críticos del desarrollo económico y social de la Región en los que se contempla las grandes directrices de la estrategia competitiva. Cada uno de ellos se desagrega en distintas Líneas de Estrategia que definen las grandes áreas de actuación. A su vez, éstas se subdividen en Planes de Acción que forman el conjunto de actuaciones operativas que permitirían alcanzar el objetivo propuesto.

Los aspectos fundamentales del Plan se resumen a continuación.

PUNTO CRíTICO UNO: Adaptación de las infraestructuras básicas de transporte y comunicaciones. Se orienta a garantizar la conexión con los mercados y la vertebración interna del territorio. Comprende cinco líneas estratégicas.

1.1: Mejorar las infraestructuras viarias. Pretende completar la conexión de la región con el resto de regiones a través de la red viaria básica estatal y la conexión interna de todas las comarcas a esta última. Comprende los proyectos de autovías entre Murcia y Albacete, Cartagena y Alicante, Noroeste, Lorca-águilas y El Palmar-Alcantarilla entre las primeras. En la red de nivel B incluye la autovía Cartagena-águilas-límite de la provincia de Almería, vía rápida desde el límite de la provincia de Granada y la Venta del Olivo y autovía desde ésta hasta el límite de la provincia con Albacete, la mejora y parcial del desdoblamiento en el eje Totana-Mazarrón-Puerto de Mazarrón, vía rápida Alhama-Mar Menor, conexión desde la autovía A-7 (Santomera) a la MU-301 (Alquería) y autovía del Reguerón. A su vez, se consignan otras actuaciones en la red de nivel C, mejoras en la red de caminos rurales, el estudio previo de viabilidad del Plan Metropolitano de Transportes, potenciar la intermodalidad del transporte (prevé acciones como la Adaptación del Centro de Transportede Nonduermas a la intermodalidad así como la instalación de una Z.A.L. en Cartagena), y el fomento del transporte por carretera.

1.2: Modernizar y ampliar las infraestructuras ferroviarias. El Plan trata de corregir un déficit histórico en la Región, donde este tipo de infraestructuras se encuentran en un nivel básico. Tres planes de actuación integran esta línea. En primer lugar, la conexión con la red nacional de alta velocidad (220 Km./hora) que comprende, por un lado, el engarce con el Mediterráneo (en la primera fase la extensión de la red Euromed desde Alicante hasta Murcia y posteriormente la prolongación de la alta velocidad hasta Almería), y, por otro, la conexión con Madrid a través del eje Albacete-Murcia-Cartagena. En segundo lugar, la modernización de la red ferroviaria actual (reforzar el servicio de cercanías, acondicionamiento de estaciones y supresión de pasos a nivel). En tercer lugar, la modernización y ampliación del trazado de la línea actual FEVE.

1.3: Mejora de las comunicaciones aéreas. Incluye un plan de acción en el que se contempla un aeropuerto regional para el tráfico interregional tras la realización de un estudio previo de viabilidad. No determina su emplazamiento.

1.4: Mejorar las comunicaciones marítimas. Las actuaciones se orientan a modernizar las instalaciones del Puerto de Cartagena para tratar de que ese puerto recupere su posición de liderazgo. Por tanto, uno de los planes de acción propone la Modernización y Potenciación del Puerto de Cartagena, cuya actuación más importante es la ampliación del Puerto de Cartagena, junto a la ordenación y saneamiento del Fangal, la ampliación de la dársena de Santa Lucía y otras como la habilitación de una terminal de pasajeros o un plan para la captación de tráfico de mercancías. Un segundo plan de acción se dirige a la adecuación del resto de puertos pesqueros y deportivos de la Región.

1.5: Infraestructura de comunicaciones. Los objetivos de esta estrategia consisten incorporar los sistemas más modernos en comunicación y universalizar la disponibilidad de estos servicios a todo el espacio geográfico regional. El único plan de acción que forma parte de esta estrategia incluye en su mayor parte inversiones previstas por empresas privadas que operan en este campo y la realización de diversos estudios por parte de la Comunidad Autónoma, entre ellos un Plan Director de Telecomunicaciones.

PUNTO CRíTICO DOS: Respeto al medio ambiente. Su objetivo es potenciar en el entorno económico y social las ventajas del valor asociado al respeto al medio ambiente. Pretende así asumir las directrices de la Unión Europea, que mediante las ayudas previstas en el Fondo de Cohesión refleja claramente la especial sensibilidad y prioridad por los aspectos relacionados con el medio ambiente. Define nueve líneas estratégicas:

2.1: Saneamiento integral del Río Segura y afluentes.Se compone de cuatro planes de actuación que se inicia con la adaptación a la regulación normativa en materia de control de vertidos de origen urbano e industrial. Prevé igualmente la realización del Plan de Saneamiento de aguas residuales urbanas y otro para aguas industriales en los que se incluyen amplias inversiones en depuradoras, acciones puntuales en los sectores de la conserva y el curtido, la implantación de procesos no contaminantes y mejorar el control de los vertidos industriales. A su vez, la obtención de un caudal ecológico con el cumplimiento del Plan Hidrológico Nacional.

2.2: Regeneración de áreas naturales degradadas. Incluye actuaciones en es sentido localizadas en la bahía de Portmán, la sierra minera de la Unión (con la promoción de un parque temático), el saneamiento del Mar Menor y el litoral sur (eliminación de vertidos de aguas residuales urbanas y reducción de la contaminación procedente de las embarcaciones de motor) y la gestión integral del Espacio lagunar costero del Mar Menor. Además, dos planes de acción de tipo horizontal pretenden la rehabilitación de suelos contaminados (aunque las acciones se concentran en el polígono industrial Cabezo Beaza, Fesa-Enfersa y puerto de Cartagena), y un Plan Especial de Recuperación de la Cubierta Vegetal y Mantenimiento del Suelo.

2.3: Conservación de la biodiversidad. La adhesión de España a los convenios de la Naciones Unidas en este ámbito convierte en prioritaria esta política orientada a la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica como vía para conseguir un equilibrio entre el desarrollo y el mantenimiento de los recursos naturales. Comprende seis planes de acción: Diseño y Elaboración de la Estrategia Regional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica; Plan Director de Planificación y Gestión de Espacios Naturales Protegidos, Zonas de Especial Conservación y Zonas de Especial Protección para las aves (entre las actividades contempladas se hallan acciones para el desarrollo e incentivación en el medio rural para el mantenimiento de los espacios comprendidos en la Red Natura 2000 y el mantenimiento y adecuación de los Espacios Naturales Protegidos); Programa de prevención de incendios forestales (comprende un conjunto de acciones entre las que se encuentran las de vigilancia, formación y gestión de recursos pastables); Plan de adecuación de playas y protección del litoral; Programa de prevención y lucha contra la erosión y la desertificación; y un Programa de conservación de zonas húmedas, vida silvestre y ecosistemas marinos.

2.4: Búsqueda del desarrollo sostenible potenciando sistemas y tecnologías limpias. Esta estrategia pretende minimizar el impacto negativo que pudiera tener el desarrollo de las operaciones empresariales en el medio ambiente, potenciando la aplicación de tecnologías, técnicas y materiales que consigan transformar los procesos actuales en otros que sean menos agresivos. Cuatro planes de acción integran esta estrategia. El primero es el mantenimiento y potenciación de la red de alerta medioambiental, que incluye un plan de emergencia del riesgo químico del Valle de Escombreras y la vigilancia de la calidad del aire; la potenciación, conservación y racionalización de los recursos pesqueros, con acciones para la recuperación de los recursos pesqueros, mejora de la comercialización, promoción profesional del sector e incentivación de la acuicultura); un programa de adecuación medioambiental de las empresas (ayudas a inversiones de esta naturaleza, mejora de la infraestructura sanitaria de explotaciones ganaderas y promover la diversificación y ahorro energético); y un programa agroambiental para favorecer la agricultura integrada y la agricultura ecológica.

2.5: Gestión de residuos. Trata de aplicar la directiva comunitaria de Prevención y Control Integrado de la Contaminación. Para ello, desarrolla un plan de acción para cada tipo de residuo clasificados en función de su origen y peligrosidad: peligrosos, urbanos, inertes y agropecuarios.

2.6: Concienciación medioambiental. Pretende esta estrategia la concienciación de la sociedad en todos los ámbitos. En el educativo, alcanzando a todos los niveles de enseñanza tanto reglada como no reglada. En el laboral, mediante la formación y sensibilización de empresarios y trabajadores. Y a la sociedad en general, inculcando a consumidores y usuarios de servicios los valores del respeto al medio ambiente. Para ello, establece un plan de acción para el fomento de conductas responsables en materia de calidad ambiental en las empresas y en la sociedad murciana (integra acciones divulgativas, un plan de educación ecoambiental, una red de ecoescuelas, la elaboración de una estrategia regional de educación ambiental para el desarrollo sostenible, y acciones dirigidas a sectores prioritarios). También, un programa de coordinación y corresponsabilidad entre la Administración y agentes económicos implicados, y un programa de validación del cumplimiento de la normativa medioambiental.

2.7: Investigación y Desarrollo en materia de medioambiente. Su objetivo es que el trabajo de la investigación se oriente a la transferencia tecnológica, potenciando las vías de investigación que contemplen los principales problemas medioambientales. Son cuatro planes de acción los previstos: potenciación del Centro Tecnológico del Medio Ambiente; un programa de adaptación a los impactos del cambio climático (incluye acciones para la adaptación de los conocimientos sobre ese problema, la limitación de gases de efecto invernadero, la reducción de las emisiones de gases destructores de la capa de ozono, etc.); y un plan de implantación de tecnologías de información y seguimiento del medio ambiente regional, para lo que se creará un banco de datos del medio natural, un programa de evaluación y diagnóstico ambiental y el desarrollo del punto focal autonómico de la red EIONET.

2.8: Protección del medio ambiente urbano. Pretende combatir la contaminación acústica y atmosférica de las grandes ciudades de la Región mediante un plan para su minimización en aplicación del Decreto 48/1998, de Protección del Medio Ambiente frente al ruido.

2.9: Seguridad Agroalimentaria. Con esta estrategia se desea garantizar al consumidor el suministro de alimentos animales y vegetales libres de enfermedades, residuos de productos tóxicos y producidos de acuerdo con los criterios de calidad y sanidad requeridos nacional e internacionalmente. Está compuesto por un amplio plan de acción para la mejora de la sanidad animal y vegetal que integra medidas comunes a todas las especies productivas ganaderas (reforzar la garantía sanitaria y productiva, la mejora de la infraestructura sanitaria, fomento de la participación del sector en el conocimiento y adopción de mejoras técnicas productivas), y acciones específicas sobre el ganado porcino, rumiantes y otros. También, en relación con los productos agrícolas, la ampliación y mejora de la red fitosanitaria regional, la mejora de la eficacia en la lucha contra los agentes nocivos de los cultivos y la mejora de la calidad de los productos vegetales.

PUNTO CRíTICO TRES: formación adaptada al modelo de desarrollo económico y social. Su objetivo es definir la educación, la formación, las relaciones laborales y el empleo como marco de desarrollo social y crecimiento económico regional.

3.1: Favorecer la total implantación del sistema educativo actual y prepararse para el futuro. Cuatro planes integran esta línea. En primer lugar, la cobertura y financiación de la demanda de escolarización infantil en el tramo de 0 a 6 años y de la educación primaria, para lo que se construirá Centros y se implantará ayudas puntuales a personas físicas o jurídicas para la creación o modernización de centros. A su vez, se completará el mapa de centros de educación secundaria, se implantará un programa piloto de nuevas tecnologías aplicadas a la educación primaria y secundaria, y acciones para la educación especial.

3.2: Incrementar la oferta educativa no universitaria para garantizar una atención especial a la diversidad. Trata de mejorar el nivel formativo general de colectivos con déficit educativo, tratando de favorecer la igualdad de oportunidades de los ciudadanos. Para ello, uno de los planes de acción previstos es el programa de formación de adultos (mejora de la actual oferta formativa, campañas de concienciación, fomento de convenios especiales con empresas). Otro es potenciar la Universidad de Mayores. A su vez, incluye la potenciación de la formación musical, artística y de idiomas, y la aplicación de los programas de Garantía Social en educación de jóvenes de 16 a 21 años.

3.3: Favorecer la calidad de la enseñanza. Los planes de acción orientados a la consecución de este objetivo consisten, por un lado, en mantener una política de becas que permita asegurar el acceso universal a la educación; por otro, el desarrollo de un programa de formación permanente del profesorado; igualmente, la definición de un programa de evaluación y control de la calidad de la enseñanza, y, finalmente, la potenciación de los gabinetes de orientación como unidades de atención, información y tutela para alumnos y familias para el desarrollo de las carreras formativas.

3.4: Apoyar un sistema universitario de calidad. Esta estrategia trata de mejorar el sistema regional de educación superior. Consta de un único plan de acción con extenso contenido denominado Programa de mejora en la dotación de servicios e infraestructuras en la Universidad de Murcia y de la Universidad Politécnica de Cartagena, aunque también pretende la articulación del futuro Campus de Lorca. Comprende inversiones para mejorar y ampliar las instalaciones de esas Universidades, la creación de un Centro Compartido de Cálculo Científico, la definición de un plan de sistemas de información del sistema universitario, la realización del plan estratégico de la Universidad Politécnica de Cartagena y la implantación de un master en gestión de la innovación

3.5: Favorecer una formación aplicada a las demandas del mercado. Pretende que las futuras actuaciones sigan determinadas pautas generales entre las que se encuentran la inversión de recursos en los ciclos educativos para adaptar al alumno al mercado laboral, buscar una formación equilibrada entre la teoría y la práctica, y procurar mediante la formación unos alumnos más emprendedores y autosuficientes estimulando el espíritu cooperativo y el trabajo en equipo. Para ello, uno de los planes de acción previstos trata de establecer un criterio de selección de las titulaciones universitarias de la Región en función de las necesidades del tejido productivo. A su vez, otros se orientarán a realizar un diagnóstico sobre las necesidades de la formación profesional y a potenciar esta enseñanza aplicada a los sectores productivos regionales (adecuación de la oferta de cursos a la demanda, dotación suficiente de instalaciones, promover una experiencia piloto de tecnologías de la información y las comunicaciones en diferentes centros de Educación Profesional y consulta al Observatorio del Mercado de Trabajo).

3.6: Promover la formación, las relaciones laborales y el empleo. Es uno de los compromisos asumidos en 1995 al crearse la Mesa del Empleo, constituida por la Administración Regional, la CROEM, UGT y CCOO. Los tres planes de acción contemplados en la estrategia se orientan en el mismo sentido: potenciar el Instituto para la Formación, potenciar el Servicio de Orientación e Intermediación Profesional y desarrollar el Plan de Formación.

3.7: Potenciar un marco sociolaboral adecuado. Su objetivo es corresponsabilizar a los agentes sociales en la conformación de un entorno favorable, proporcionando un clima social positivo que incida positivamente en las relaciones laborales. Los planes contemplados pasan por impulsar el desarrollo del Consejo Asesor Regional del Relaciones Laborales y potenciar la prevención de riesgos laborales (incluye actuaciones diversas como la promoción de la prevención, divulgación, formación, investigación en prevención y actuaciones del Gabinete de Seguridad e Higiene).

3.8: Potenciar las medidas de apoyo a la creación de empleo. Esta estrategia determina los programas cuyo objetivo es estimular y favorecer la creación de empleo, cuyos criterios rectores son el mantenimiento de los puestos de trabajo actuales, la promoción del empleo estable, la descentralización o coordinación de acciones con los municipios, la atención específica a colectivos desfavorecidos, priorización de la integración de los jóvenes, estimular el autoempleo y fomentar la igualdad de oportunidades y condiciones para hombres y mujeres. Las acciones previstas son la potenciación del Plan de Empleo Juvenil, el mantenimiento de las políticas de creación de empleo y el fomento de la economía social.

PUNTO CRíTICO CUATRO: Modernización de la cultura y gestión empresarial. Su objetivo es fomentar la modernización de los procesos productivos y de las prácticas empresariales, orientando hacia la calidad y la internacionalización como instrumentos de la competitividad de las empresas. Las cinco líneas estratégicas previstas son las siguientes:

4.1: Incentivación de la masa crítica competitiva de las empresas. A consecuencia de la globalización de los mercados se ha modificado el entorno competitivo, por lo que se hace preciso adoptar estrategias de crecimiento para superar las limitaciones de tamaño modernizando los procesos internos de gestión y sensibilizando a los empresarios de que los mecanismos asociativos se convierten en una alternativa a la supervivencia. El plan de acción que forma parte de esta línea consiste en elaborar programas de potenciación de alianzas estratégicas entre empresas para alcanzar masas críticas competitivas, es decir, apoyar la cooperación fomentando la constitución de agrupaciones de productores industriales, fomentar la comercialización y transformación de productos agrarios en régimen asociativo y primar las líneas de subvención en activos fijos a las empresas que soliciten las ayudas en régimen asociativo.

4.2: Fomento del enfoque hacia la calidad. Busca el compromiso empresarial en el desarrollo de sistemas de calidad con el fin de poseer una ventaja que les permita competir en los mercados internacionales, procurando que los sistemas gerenciales introduzcan nuevos componentes de gestión a la vez que la modernización tecnológica y la evaluación comprometida de la situación de la empresa en su ámbito competitivo. Cinco planes de acción conforman la estrategia referida: programa de apoyo a la inversión en activos fijos que mejoren la eficiencia de los procesos estableciendo medidas alternativas de apoyo a las PYMEs industriales en subvenciones de capital en activos fijos; incentivación de programas de calidad empresarial apoyando la obtención de certificaciones de calidad en los distintos procesos; creación del Centro Regional de Certificación de la Calidad; incentivación de la calidad en la producción agraria (apoyo a la orientación hacia la calidad y a las denominaciones de origen en producciones agropecuarias); y promoción de la imagen de calidad de los productos murcianos que superen controles de calidad establecidos (implantación del Premio Regional a la Calidad).

4.3: Favorecer la internacionalización de la empresa murciana. Propone seguir fomentando la dimensión exterior en la estrategia competitiva de la empresa regional a través de medidas que afecten directamente a la gestión de las empresas y a los mecanismos de promoción de la empresa murciana en los mercados exteriores. Dos planes de acción forman la estrategia. El primero es la promoción exterior e internacionalización de las empresas (potenciar la organización de misiones comerciales, fomentar la visita de compradores extranjeros, mantenimiento y potenciación de la red de promotores de negocios de la Región, planes de promoción sectoriales, financiación para la exportación apoyo al ICEX para facilitar la implantación de empresas y marcas en el exterior, etc.). El segundo plan es la potenciación de mecanismos de cooperación empresarial para el acceso a mercados exteriores, para lo que se impulsará la creación de consorcios de exportación.

4.4: Fortalecer el sistema de gestión empresarial. Trata de promover que las empresas se doten de los medios físicos e intangibles que les permita fortalecer el sistema de gestión. Y ello mediante tres planes de acción: reforzar la formación empresarial dentro del programa de actividades de la Escuela de Negocios y las Asociaciones de Empresarios para profesionalizar la gestión (potenciar convenios de colaboración de las asociaciones empresariales con la Fundación Universidad-Empresa y la Escuela de Negocios, organizar programas de formación para la gestión interna y diseñar incentivos para atraer empresarios a estos programas); potenciar las actuaciones de un centro de apoyo y asesoramiento a las iniciativas innovadoras (creación de un Centro Europeo de Empresas Innovadoras); y potenciar alternativas de apoyo financiero a la inversión empresarial (las medidas concretas son la creación del Instituto Murciano de Finanzas, la creación de convenios de colaboración para financiar a empresas innovadoras a través de fondos de capital-riesgo y capital semilla, y la potenciación de UNDEMUR).

4.5: Promoción del diseño murciano. Trata de incorporar el diseño como elemento de diferenciación. Propone medidas como el establecimiento de ayudas directas para la implantación de programas de creación y desarrollo de diseños, programas formativos para que surjan nuevos diseñadores, promover foros de encuentros y la celebración de un Premio Regional del Diseño.

PUNTO CRíTICO CINCO: Apuesta por la innovación tecnológica. Su objetivo es sentar las bases para que la Investigación y Desarrollo se transfieran adecuadamente al tejido económico acorde a sus características específicas y potenciando su desarrollo. Seis líneas estratégicas integran este punto crítico:

5.1: Elaborar una estrategia regional de innovación. Son tres los planes de acción que estructuran esta línea. El primero es el desarrollo del programa RITTS (programa cofinanciado por la Comisión Europea, al que la Región se ha adherido a través de la Fundación Séneca, que asesora a implementar una estrategia de innovación así como la naturaleza que debe tener para garantizar su buen fin), para definir un marco de actuaciones estratégico y fomentar la coordinación regional en materia de Investigación y Desarrollo. El segundo es la articulación de un organismo que oriente y coordine las directrices de la I+D en la Región, quedando entonces la Fundación encargada de la gestión de la coordinación y de apoyar al organismo que se cree. El tercer plan es la promoción de las posibilidades de investigación y desarrollo de las empresas.

5.2: Potenciar los esfuerzos dirigidos a generar innovación para el tejido productivo. Se haría a través de la investigación aplicada al tejido productivo realizada en la Región y mediante la incorporación de tecnologías externas. Los tres planes de acción que integran esta estrategia son: la creación de un Parque Científico-Tecnológico (orientado a la investigación y a la innovación empresarial debería contar con la participación activa de las universidades regionales y del resto de centros públicos de investigación y tecnológicos); la promoción de la atracción de empresas foráneas intensivas en tecnología; y la potenciación de los programas de innovación desarrollados conjuntamente entre la Universidad, los centros de investigación y las empresas

5.3: Fomentar la transferencia tecnológica y la modernización en el tejido productivo. Considerada una de las claves para el aumento de la competitividad se estructura en torno a estos planes de acción: potenciación de las actuaciones de modernización tecnológica del tejido productivo (incrementar el papel de las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación, fomentar un plan de innovación tecnológica, potenciar acciones de cooperación en I+D entre empresas, establecer acuerdos de colaboración con organismos nacionales y europeos y potenciar las ayudas dirigidas a la financiación de actividades de esta naturaleza en empresas agropecuarias); desarrollo de un programa de transferencia tecnológica, incorporando personal técnico capaz de interiorizar la tecnología de las empresas; y la potenciación de las actuaciones del modelo de Centros Tecnológicos (impulso y diversificación de las actuaciones que realizan y potenciación del Centro de Coordinación de Centros Tecnológicos); impulso de la transferencia tecnológica en el sector agrario y de la pesca (programas presupuestarios de Formación Agraria y Transferencia Tecnológica, Investigación Agraria, Extensión Agraria y Modernización de Explotaciones, y Pesca y Acuicultura); y desarrollo del programa de modernización de explotaciones agrícolas y la industria agroalimentaria.

5.4: Potenciar los mecanismos facilitadores de la conexión entre el Sistema de Ciencia y Tecnología y el tejido productivo. Para ello, un plan de acción impulsará los mecanismos de transferencia tecnológica y de conocimiento de las necesidades de innovación de las empresas (trata de potenciar las instituciones ya creadas para tal fin como la Oficina de Transferencia Tecnológica -OTRI- y la Fundación Universidad-Empresa); otro plan potenciará las acciones para incorporar a los doctores universitarios al ámbito empresarial; y un tercero es la introducción de una variable de aplicación práctica a los proyectos de investigación universitarios.

5.5: La estructura investigadora de la Región debe equipararse a los patrones cuantitativos y cualitativos del entorno nacional y europeo. En este sentido, un plan promoverá el paso de sistemas de gestión de la información hacia sistemas de gestión del conocimiento. Contempla determinados procesos que deben favorecer los mecanismos de desarrollo del capital intelectual: sistemas de producción de la información, sistemas de acceso y distribución de la información, sistemas de manipulación y proceso de la información, mapa de la información y búsqueda y valoración del conocimiento. Una vez desarrollado el sistema, la gestión del conocimiento se hará a través de dos Centros (de Gestión del Conocimiento y de Coordinación del Conocimiento) auxiliado por un Anillo de Redes (sistema informático). Otro plan es el fomento de la investigación y apoyo a las relaciones entre Universidad, investigación, empresas e instituciones.

5.6: Promocionar y articular la Sociedad de la Información en la Región. Requiere articular actuaciones que afecten fundamentalmente a áreas de la Administración Pública, sanidad, educación, PYMEs, mercado laboral y formación, infraestructuras, colectivos desfavorecidos, tejido empresarial, concienciación pública y difusión de sus posibilidades. Se estructura en seis planes de acción: impulso de la oferta de servicios y aplicaciones basados en las Tecnologías de la Información y la Comunicación; fomento de la demanda de servicios y aplicaciones que aprovechen los beneficios de las tecnologías de la información y las comunicaciones; establecimiento del adecuado entorno de actuación que favorezca el desarrollo de la Sociedad de la Información; realización de acciones de concienciación y difusión adaptadas al colectivo que vayan dirigidas (representantes sociales, empresas y organismos intermedios, ciudadanos en general, colectivos con especiales dificultades de acceso al mercado laboral); realización de proyectos piloto de puesta en marcha de la Sociedad de la Información, e implantación de un Sistema de Información Geográfica de la agricultura, ganadería y pesca.

PUNTO CRíTICO SEIS: Utilización sostenible de los recursos naturales. Su objetivo es el aprovechamiento de los recursos naturales disponibles como fuente generadora de riqueza en el tejido económico, preservando su reposición en el futuro. Las líneas estratégicas que integran este punto crítico son las siguientes:

6.1: Impulsar el uso de energías alternativas, renovables y respetuosas con el medio ambiente, potenciando el desarrollo tecnológico necesario. Los planes de acción que incluye esta línea afectan a las diferentes modalidades de energía existentes: fomento del uso de energía solar; desarrollar el uso de la energía eólica (potenciación de los parques de esta naturaleza); desarrollar el uso de energía procedente de la biomasa y residuos sólidos; desarrollar el uso de energía geotérmica; e incremento del uso del gas natural y gas propanado (desarrollo del programa de gasificación de los municipios, construcción de plantas de ciclo combinado para obtener energía eléctrica a partir de gas natural).

6.2: Programa de desarrollo futuro de las industrias extractivas de la Región. Trata de afrontar los dos problemas relacionados con la materia prima, la disponibilidad del recurso y el impacto ambiental. Propone para ello dos planes de acción. Uno, el estudio de disponibilidad futura de los recursos minerales (realización de un inventario de los recursos minerales disponibles con evaluación del impacto ambiental de las explotaciones actuales y futuras). Otro, la promoción de la cooperación interna del sector extractivo (promover foros de debate con los agentes sociales, diseñar políticas específicas para el reciclaje de residuos y la restauración de las explotaciones abandonadas).

6.3: Programa de implantación del Plan Hidrológico Nacional en la Región. Incluye dos planes de acción. El primero es el Pacto regional en materia de gestión del agua, medio de conseguir un frente regional común para conseguir la aportación externa de los volúmenes de agua necesarios para equilibrar el déficit hídrico actual de la Cuenca. El segundo es la promoción de actuaciones para acelerar el proceso de implantación del Plan Hidrológico Nacional, y para ello se plantea realizar diversos estudios: concretar posibles trazados de trasvases e infraestructuras hídricas a realizar, definición técnica de los anteriores, viabilidad económica de las infraestructuras necesarias y promoción de las conclusiones en los foros nacionales.

6.4: Fomento del ahorro de agua y su uso racional. Es una estrategia complementaria a la anterior, que se orientaba a aumentar las disponibilidades del recurso, y necesaria para una adecuada gestión del agua. Propone varios planes de acción: programa de implantación de tecnologías ahorradoras de agua en explotaciones agrícolas (incluye medidas para promover un uso más eficiente del agua de riego, el control de la calidad de esa agua y un programa para la mejora y consolidación de los regadíos); plan de información y formación medioambiental a la sociedad murciana sobre la necesidad de ahorro de agua; potenciar el sistema actual de asesoramiento sobre los caudales a emplear en las explotaciones (potenciar el actual Sistema de Información Agraria Murciano); mejorar la conservación y mantenimiento de las infraestructuras hídricas (inversiones de conservación, mantenimiento y desarrollo de nuevas infraestructuras a realizar por la Confederación Hidrográfica del Segura, plan de inversiones de la Mancomunidad de Canales del Taibilla y plan de inversiones en abastecimientos urbanos); y plan de desalación de agua (incluye la construcción de una desaladora por ósmosis inversa en Cabo Cope y la desaladora de Cartagena).

6.5: Cobertura total del suministro eléctrico. Contempla la extensión del suministro eléctrico a las numerosas áreas rurales e instalaciones agrícolas y ganaderas que todavía carecen de este servicio, y fundamentalmente a los polígonos industriales y zonas turísticas de nueva creación en zonas rurales. La única acción que forma parte de la estrategia es el desarrollo del Plan de Electrificación Rural.

6.6: Protección de personas y bienes frente a avenidas. Trata de minimizar el riesgo potencial que pudiera persistir ante crecidas del Río Segura. Dos planes de acción forman parte de esta estrategia. Uno, el plan de canalizaciones en zonas rurales (rambla del Garruchal, ramblas de Torregorda y Seca Salada, ramblas de Puerto de la Cadena, Tabala y Arroyo Grande, rambla de Benipila, rambla Salada, acondicionamientos en la cuenca del Río Guadalentín, etc.). Dos, el plan de canalizaciones en zonas urbanas.

6.7: Programa de Uso Público y Aprovechamiento Sostenido del Medio Natural. Varios planes de acción trata de compatibilizar ambos aspectos: programa de aprovechamiento sostenido de los sistemas forestales (fomento y ayuda a Pymes y cooperativas forestales); programa de uso público en Espacios Naturales (información y acogida al visitante, aulas de la naturaleza, adecuación de áreas recreativas, zonas de acampada y casas forestales); programa de vías pecuarias (creación de una red de "pasillos verdes" que faciliten el disfrute del patrimonio ecológico); y plan estratégico de los recursos cinegéticos y piscícolas.

PUNTO CRíTICO SIETE: Igualdad de oportunidades y fortalecimiento de la calidad de vida. Su objetivo es elevar la calidad de vida a niveles europeos, fomentar la igualdad de oportunidades e integrar colectivos menos favorecidos, todo ello tendente a mejorar la habitabilidad de la Región haciéndola más atractiva a recursos humanos y económicos. Está formada por seis líneas estratégicas:

7.1: Completar la oferta de atención sanitaria. Su objetivo es culminar el traspaso de competencias en materia de sanidad procedentes del INSALUD, favorecer la autosuficiencia sanitaria regional, acercar la atención primaria a la población, dotar a los distintos centros de saluda de mayores capacidades de gestión de especialidades, establecer mayor énfasis en la prevención e incorporar las tecnologías de la información y la comunicación. Son tres planes de acción los que componen esta estrategia. El primero es el desarrollo del Plan de Salud, que incluye medidas para la mejora de la coordinación de los servicios sanitarios, inversiones para la mejora del servicio actual (construcción del nuevo Hospital de Murcia, obras e instalaciones en los hospitales de la Arrixaca y el Rosell así como en otros comarcales, nuevos consultorios y centros de Atención Primaria y el refuerzo de la red de asistencia de urgencias), actuaciones y campañas para la prevención y la incorporación de las tecnologías de la información y comunicación a la asistencia sanitaria. El segundo es el Plan de Salud Mental, para lo que se prevé la ampliación y mejora de los recursos asistenciales (en el hospital psiquiátrico, centros de salud mental) y mejora de la asistencia a los enfermos mentales (de la coordinación entre centros, registro acumulativo de casos psiquiátricos, formación). Finalmente, el tercero es el Plan Regional sobre Drogas, en el que se consignan medidas para promover y potenciar campañas de prevención, potenciar las actuaciones de asistencia sanitaria, favorecer la integración social de los drogodependientes y rehabilitados.

7.2: Desarrollo de una mejor calidad de vida en las zonas rurales. Se orienta en torno a tres planes. Uno, el plan para la potenciación de actividades culturales, artísticas y de ocio en el medio rural (propone la utilización de plazas e iglesias para actividades culturales, el uso de casas y albergues para turismo rural, dotación de centros culturales y de servicios de ocio). Dos, apoyo a las iniciativas empresariales y al mantenimiento de las rentas en el medio rural (las destinadas en el sector agrario a evitar la desertificación y el despoblamiento, ayudas a la extensión de los seguros agrarios, fomento de la economía social y la aplicación de otros planes de tipo horizontal, y el apoyo y promoción de la artesanía regional). Tres, una campaña de promoción nacional de la calidad de vida de la Región y posibilidades turísticas del medio rural (comunicación en medios de difusión, inclusión en programas de tour-operadores, potenciación del turismo de interior, realización de campañas especializadas en turismo de interior).

7.3: Mejora de la prestación de los servicios ante emergencias y seguridad pública. Se estructura esta línea en los siguientes planes de acción: Desarrollo del Teléfono Europeo de Emergencias 1-1-2; plan regional de salvamento marítimo; consorcio regional de extinción de incendios y salvamento (construcción de tres nuevos parques de bomberos, acondicionamiento y ampliación de los existentes, adquisición y renovación de vehículos y creación del Centro de prácticas del fuego); apoyo a la toma de decisiones y dotación de infraestructuras mínimas para hacer frente a catástrofes y grandes emergencias); y plan de emergencias del riesgo químico.

7.4: Promoción de la igualdad de oportunidades. Contempla a los principales colectivos que por motivos económicos o sociales tienen dificultades para el acceso a las mismas oportunidades que el resto de los ciudadanos: consumidores, jóvenes, mujer, inmigrantes y los que tienen dificultades para el acceso a la vivienda. Son cinco planes de acción los que integran esta línea. El primero es el plan de defensa del consumidor, con medidas para la potenciación de esta política, el desarrollo de procedimientos eficaces para asegurar la protección de los derechos, el apoyo al asociacionismo de consumo y el incremento de medios humanos y materiales para un mejor control de productos, bienes y servicios. El segundo es el plan especial de apoyo a los jóvenes, para lo que propone la aplicación del plan de empleo juvenil, un plan de acceso a la primera vivienda, una formación adaptada a las necesidades del mercado de trabajo y facilitar el acceso a la cultura, el ocio y el deporte. El tercero es el plan regional de inserción y protección social, cuyos ejes principales son el mantenimiento e incremento de las ayudas dinerarias y servicios y el acceso a una vivienda digna y eliminación de la marginación en determinadas áreas. El cuarto es el plan para la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Su objetivo es articular una serie de medidas para potenciar la equiparación real de oportunidades de la mujer y el hombre, y se sustenta en varios programas en materia de educación, relación laboral, formación y empleo, cultura, servicios sociales y marco legal, poniendo especial énfasis en las zonas rurales. Finalmente, el quinto es el programa de integración de inmigrantes, cuyas principales actuaciones son la potenciación del Foro de Integración Social de los Inmigrantes, el Observatorio de la Inmigración, la adecuación laboral de los trabajadores extranjeros, el desarrollo de un programa de acceso de los inmigrantes a los servicios normalizados en materia de sanidad, la aplicación de un programa de alojamiento para inmigrantes (reforzar los centros de acogida, establecer convenios con municipios y empresarios para garantizar un alojamiento digno), la aplicación de mecanismos para cubrir las necesidades educativas y formativas de los inmigrantes (acceso a la educación reglada, potenciar cursos de español, identificar vías que favorezcan la formación ocupacional del inmigrante), y la potenciación de programas de apoyo a inmigrantes con especial énfasis en la mujer inmigrante.

7.5: Apoyo a las políticas sociales. Se encamina esta línea a apoyar a los colectivos más desfavorecidos mediante cuatro planes de acción: programa de apoyo al voluntariado social (actividades de difusión, captación y formación y compensación de gastos ocasionados por su actividad social); programa de desarrollo del espacio sociosanitario para facilitar la atención continuada y de calidad; programa de atención a personas mayores; programa de desarrollo del espacio sociosanitario para facilitar la atención continua y de calidad; programa de atención a personas mayores (construcción de residencias de ancianos, potenciar los servicios de asistencia diurna, potenciar los programas de asistencia domiciliaria de especialistas o voluntarios para ayudar a los ancianos, potenciar sistemas de ayudas a los cuidadores que conviven con los ancianos); y desarrollo de un programa de integración social de discapacitados (incentivos fiscales para promover su contratación, eliminación de barreras arquitectónicas, plan de sensibilización social, proyectos para favorecer la incorporación de discapacitados a la sociedad de la información y aumentar la dotación actual de plazas residenciales para personas adultas con discapacitación).

7.6: Apuesta por la calidad y accesibilidad a la cultura, ocio y el deporte. Esta línea estratégica pretende que la Administración Autonómica y Local sensibilicen a la población de la importancia que tiene el desarrollo las manifestaciones culturales, lúdicas y deportivas para la mejora de la calidad de vida, y poner los medios para que los ciudadanos puedan acceder a la oferta existente y a otra de próxima creación. Propone, en consecuencia, cinco planes de acción. El primero es la catalogación y puesta en valor del patrimonio cultural, histórico y natural (incluye medidas de inventarización, mantenimiento y conservación, y elaboración de grandes proyectos transversales como los de la catedral de Murcia y su entorno, Teatro Romano de Cartagena y sus inmediaciones, Museos de Bellas Artes y Arqueología y el Salzillo en Murcia, puesta en valor de los recursos de la comarca del noroeste, y otros); segundo, completar la red de equipamientos culturales y fomentar las representaciones artísticas (equipamientos culturales como la construcción y equipamiento de bibliotecas y casas de cultura, construcción del Teatro de Cartagena, del anexo al Auditorio de Murcia, construcción y equipamiento del Archivo Histórico Regional, entre otras actuaciones, y ayudas a diversas representaciones artísticas y actos culturales); tercero, completar la oferta de instalaciones deportivas especializadas y promocionar el deporte (desarrollar el plan regional de instalaciones deportivas, finalizar el plan de extensión de la educación física y el deporte en los centros docentes no universitarios, dotar al litoral de una red de puertos deportivos, promover la práctica generalizada del deporte, organizar eventos deportivos de carácter internacional y construcción del Palacio de los Deportes de Murcia); cuarto, programa de esponsorización y mecenazgo del sector privado en la cultura y el deporte (adaptación del marco legal para facilitarlo, potenciar la participación privada en la recuperación de los centros urbanos, etc.); y quinto, promover la atracción de un proyecto cultural y de ocio de relevancia.

PUNTO CRíTICO OCHO: Desconcentración y descentralización en busca del equilibrio territorial. Su objetivo es la desconcentración y la descentralización territorial como modelo de desarrollo endógeno de la Región en busca del equilibrio. Se estructura a través de cuatro líneas estratégicas:

8.1: Ordenación del territorio. Las estrategias propuestas tratan de conseguir el mantenimiento de la disponibilidad de suelo residencial e industrial suficiente para garantizar el acceso a la vivienda y fomentar el desarrollo industrial con adecuada dotación de infraestructuras y servicios en áreas periféricas, y mejorar la conexión a los grandes ejes básicos de comunicación. Son cinco planes los que integran esta línea. Uno, garantizar el acceso a la vivienda a través del plan de vivienda. (comprende cuatro programas: programa de apoyo a la vivienda pública, programa de apoyo a la adquisición de vivienda, potenciación de instrumentos que contribuyan a agilizar la disponibilidad de suelo residencial y fomento del alquiler de viviendas). Dos, disponibilidad equilibrada de suelo industrial mediante el plan de suelo industrial (se articula en cuatro conjuntos territoriales: concentración de la oferta competitiva de la Región en las comarcas de la Huerta de Murcia y Cartagena, ampliación del radio de influencia de la Región mediante los ejes del Guadalentín, Vega Alta del Segura y el Altiplano, ejes y actuaciones de reequilibrio territorial, y contención de desarrollos industriales en suelos no urbanizables). Tres, programa de rehabilitación de los centros urbanos históricos o no (incluye ayudas a la rehabilitación de bienes inmuebles con valor histórico-cultural, a la rehabilitación de edificios y viviendas antiguas, y a la adecuación de establecimientos comerciales). Cuatro, plan de reforma y modernización de estructuras comerciales (fomento de la cooperación empresarial, acciones de urbanismo comercial en colaboración con ayuntamientos, aumentar la superficie destinada a centros comerciales abiertos y apoyo a la política ferial). Y cinco, adecuación del enfoque turístico (adaptación del actual enfoque de La Manga para apostar por un turismo de calidad, desarrollo de una oferta cultural y de ocio que sirva como elemento de atracción, fomento del turismo de interior, desarrollo del potencial turístico del litoral sur en la costa Cartagena-Mazarrón-águilas, y promoción del turismo en el ámbito nacional e internacional).

8.2: Potenciación de polos de desarrollo en busca del equilibrio geográfico. De forma adicional a la vertebración territorial mediante las infraestructuras de transporte y comunicaciones, esta estrategia pretende potenciar las cabeceras de comarca como centros nodales sobre los que se concentren el desarrollo de las zonas rurales. Para ello, dispone varios planes de acción, el primero de los cuales es el apoyo a la vertebración de las áreas metropolitanas de Murcia y Cartagena. Otro, la potenciación de los ejes de conexión Murcia-Caratagena-Lorca (propone la mejora de las infraestructuras viarias básicas de conexión entre estas ciudades y los ejes viarios nacionales y transnacionales, el acceso a la velocidad alta y la potenciación de la red de cercanías, especialización de estas ciudades en actividades complementarias más que sustitutivas y la creación de un gran espacio económico en el eje Murcia-Cartagena). El tercer plan promueve actuaciones turísticas en el litoral en dos ámbitos diferenciados, el litoral sur y el Mar Menor (infraestructuras de comunicación, promoción urbanística y turística, actuaciones en Puerto de Mazarrón y águilas, desarrollo de nuevos asentamientos turísticos, plan especial de recuperación de la bahía de Portmán, desestacionalizar el turismo, etc.). El cuarto es el desarrollo equilibrado de las comarcas periféricas, para lo que se propone completar el mapa de infraestructuras viarias, desarrollo del plan de cooperación local, aprovechamiento del entorno natural, conservar el patrimonio histórico-cultural, fomentar la adquisición y rehabilitación de viviendas y de los cascos antiguos en el medio rural, promover la comarcalización y atraer iniciativas empresariales. Finalmente, el quinto plan trata de elaborar un modelo de desarrollo de las ciudades de Murcia, Cartagena y Lorca en busca de la diferenciación.

8.3: Acercamiento a los ejes nacionales europeos de desarrollo. Esta línea pretende establecer estrategias comunes con regiones colindantes que si bien pueden ser competidoras en algunos ámbitos, existen muchos intereses comunes que deben afrontarse conjuntamente. El primer plan propone la participación activa en el desarrollo del Arco Mediterráneo, y ello mediante la creación de un Comité Consultivo del Arco Mediterráneo. El segundo es la promoción de Cartagena como zona económica prioritaria (potenciar la utilización del puerto, abrir la ciudad al mar, atraer grandes inversiones, terciarización de su economía, mantenimiento de la Zona Especial de Cartagena dentro de la Zona de Promoción Económica de Murcia). El tercero es el plan de colaboración con las regiones limítrofes para el aprovechamiento de ventajas derivadas de la conexión de sus economías.

8.4: Orientación de la Administración descentralizada al servicio del ciudadano. Esta última línea estratégica de integra un único plan de acción, el Plan de Modernización Autonómica. Los proyectos a impulsar son los siguientes: programa de registro único corporativo, programa de gestión integrada de documentos y expedientes, bases de datos unificadas de información de interés para el ciudadano, integración de todos los registros de los Ayuntamientos, apertura de servicios centralizados de atención y gestión personal y telefónica, implantación del sistema corporativo de atención telefónica, plan de formación para la puesta en marcha del proyecto, elaboración de un plan de marketing interno y externo, y programas de motivación y formación del personal.

El coste total del Plan Estratégico se estima en 1.830.470 millones de pesetas, de los que la inversión privada debería aportar 622.826 millones (34%) y 1.207.644 millones (66%) el sector público. De esta última cifra, a la Administración General del Estado le corresponderían 536.191 millones (44,4%), a la Local 8.203 millones (6,8%) y la Comunidad Autónoma 663.250 millones (48,8%).

En cuanto a la distribución del Plan entre los ocho puntos críticos, que aparece reflejada en el cuadro adjunto, se aprecia que las infraestructuras continúan siendo el elemento central al concentrar el 38,2% del gasto total. Les sigue el dedicado a recursos naturales (23,8%) y el de igualdad de oportunidades y calidad de vida (13,3%).

PUNTO CRITICO INVERSION
PUBLICA
CENTRAL REGIONAL LOCAL INVERSION
PRIVADA
INVERSION
TOTAL
1 ADAPTACION DE LAS INFRAESTRUCTURAS BASICAS DE TRANSPORTES Y COMUNICACIONES            
  TOTAL PUNTO 1 (60 planes de acción) 443.721 358.048 84.280 1.393 255.500 699.221
2 RESPETO AL MEDIO AMBIENTE            
  TOTAL PUNTO 2 (33 planes de acción) 129.541 49.500 79.954 87 28.975 158.516
3 FORMACION ADAPTADA AL MODELO DE DESARROLLO ECONOMICO            
  TOTAL PUNTO 3 (25 planes de acción) 119.966 14.000 105.966 --- --- 119.966
4 MODERNIZACION DE LA CULTURA Y GESTION EMPRESARIAL            
  TOTAL PUNTO 4 (12 planes de acción) 27.565 2.210 25.355 --- --- 27.565
5 APUESTA POR LA INNOVACION TECNOLOGICA            
  TOTAL PUNTO 5 (26 planes de acción) 58.708 --- 58.208 500 1.000 59.708
6 UTILIZACION SOSTENIBLE DE LOS RECURSOS NATURALES            
  TOTAL PUNTO 6 (39 planes de acción) 100.031 77.216 22.815 --- 334.901 434.932
7 IGUALDAD DE OPORTUNIDADES Y FORTALECIMIENTO DE LA CALIDAD DE VIDA            
  TOTAL PUNTO 7 ( 27 planes de acción) 242.989 32.317 204.949 5.723 1.000 243.989
8 DESCONCENTRACION Y DESCENTRALIZACION EN BUSCA DEL EQUILIBRIO REGIONAL            
  TOTAL PUNTO 8 (20 planes de acción) 85.123 2.900 81.723 500 1.450 86.573
TOTAL PLAN  1.207.644 536.191 663.250 8.203 622.826 1.830.470


III. OBSERVACIONES AL TEXTO.

A) De carácter general.

A diferencia de otros instrumentos de planificación (Programas de Desarrollo Regional, Marcos de Apoyo Comunitarios, Programas Operativos) cuya realización viene impuesta por la Unión Europea para acceder a los fondos estructurales, la elaboración de un plan estratégico no es una obligación para el Ejecutivo. Sin embargo, el Gobierno Regional, en vez de limitarse a formalizar el trámite administrativo que supone cumplimentar estos últimos programas, ha optado por seguir una línea ya trazada con anterioridad por éste y anteriores Gobiernos elaborando un documento global de planificación para la Región, el Plan Estratégico de Desarrollo de la Región de Murcia 2000-2006.

El Consejo Económico y Social de la Región de Murcia considera positiva esta iniciativa de la Administración Regional. La confección de un plan estratégico es un ejercicio de análisis y planificación sobre la situación de la Región del que se deriva la definición de las directrices sobre las que girará la política social y económica en el territorio autonómico durante los próximos años. Pero al mismo tiempo que permite a la Administración el estudio, la ordenación y priorización de sus proyectos, transmite una valiosa información a los agentes sociales, a las empresas y a los ciudadanos sobre los objetivos a los que aspira la Región y los medios disponibles para alcanzarlos, de tal forma que aquéllos puedan adoptar sus decisiones conociendo el papel que va a desarrollar el sector público.

Por otra parte, es adecuado que el Gobierno Regional haya procedido en estas fechas a la elaboración del Plan Estratégico. En primer lugar, porque este año finaliza la vigencia del anterior instrumento general de planificación que se disponía, el Plan de Reactivación Económica de la Región de Murcia Adaptado 1997-1999. Termina a su vez el periodo de aplicación del actual PDR y del Marco de Apoyo Comunitario y Programas Operativos que surgen de éste. La segura inclusión de Murcia entre las regiones objetivo 1 de la Unión Europea garantiza la accesibilidad a los fondos estructurales y para la cohesión, y ello obliga a realizar un nuevo PDR y otros MAC y Programas Operativos por lo que es conveniente, al margen del argumento expuesto en el párrafo anterior, disponer de un elemento general de planificación que facilite posteriormente la realización de esos documentos.

Merece encomio, en opinión del Consejo, el proceso seguido en la elaboración del Plan Estratégico por la elevada participación que ha promovido, no sólo de los agentes sociales sino de toda la sociedad. Si en otros Dictámenes se ha sido crítico en este aspecto, respecto al Plan se ha de ser contundente al valorar el alto grado de consulta al que se ha sometido, que ha hecho posible la participación de las instituciones de la Región y de cualquier ciudadano a través de los medios informáticos habilitados para ello.

Es un tema controvertido cuál debe ser el alcance de un plan estratégico, qué áreas de actuación debe comprender, hacia qué objetivos se ha de orientar. En general, ha habido una cierta tendencia a enfocarlos hacia los aspectos económicos. Bajo cualquiera de las variadas denominaciones con las que se puede elaborar un documento de esta naturaleza, mayoritariamente primaba en su contenido la economía, las estrategias planteadas para reforzar el tejido productivo del espacio territorial referido. Así ha sucedido también en la Región con los anteriores documentos globales de planificación, el Plan de Reactivación Económica y el Adaptado.

El Plan Estratégico de Desarrollo de la Región de Murcia 2000-2006 supone un avance en este aspecto. No se limita a la economía sino que extiende su ámbito a todo el abanico de competencias de la Administración Regional, a todas sus unidades de gestión y al conjunto de objetivos que promueven el desarrollo. El CESRM estima acertado este planteamiento por dos razones fundamentales. Por un lado, porque no hay motivos para pensar que las ventajas de la planificación no se manifiesten cuando este proceso se extiende a ámbitos distintos a los económicos. Puesto que el Plan Estratégico es una iniciativa voluntariamente decidida por el Gobierno Regional y en su elaboración no hay ningún tipo de restricción metodológica, como sucede en otros instrumentos que deben cumplir determinados requisitos en cuanto a su contenido, es acertado extender la planificación a todos los ámbitos que inciden en el desarrollo regional.

Por otro, la mejora de la situación económica no ha de ser un fin en sí mismo sino un instrumento intermedio para otro objetivo superior como es el progreso social, que los ciudadanos mejoren la calidad de vida corrigiendo desequilibrios de renta, que el crecimiento económico conduzca al desarrollo. Que este objetivo sea factible requiere, en consecuencia, estrategias adicionales a las económicas en los campos de la educación, la sanidad, la asistencia social, la cultura, la igualdad de oportunidades o la inmigración, por citar algunas. Ambos argumentos llevan a que el Consejo comparta el planteamiento global adoptado en el Plan Estratégico.

Es esta última razón la que lleva al CESRM a formular una observación al apartado del Plan denominado "el modelo de futuro de la Región de Murcia". Uno de los cinco aspectos básicos que se consideran en el modelo señala: "la conveniencia de definir un modelo que contribuya a elevar conjuntamente la COMPETITIVIDAD Y LA HABITABILIDAD de la Región tiene por objeto que la mejora de la competitividad empresarial e industrial no se produzca en detrimento de la habitabilidad. El programa de actuaciones propuesto está orientado al máximo a la mejora de la competitividad y habitabilidad del territorio, generando riqueza y atrayendo inversiones y personas a nuestra Región."

Si el término "habitabilidad" comprende aspectos como los señalados anteriormente es indudable que los indicadores regionales representativos de la misma se encuentran bastante alejados de la media nacional. El desequilibrio en el nivel de desarrollo de la Región de Murcia frente al de España es importante y está resultando difícil corregir. Por ello, probablemente no sea suficiente plantear un modelo de región en el "que la mejora de la competitividad empresarial e industrial no vaya en detrimento de la habitabilidad". En el futuro modelo de la Región la mejora de la habitabilidad ha de ser un fin en sí mismo, un objetivo al que se debe aspirar y en torno al que se han de orientar las estrategias. Por ello, parece de limitado alcance que el modelo que define el Plan incluya tan sólo a los sectores económicos, pues el crecimiento económico debe conllevar avance social.

Un plan estratégico es, antes que nada, una herramienta de trabajo para los diversos agentes afectados, un ejercicio, como se decía inicialmente, de análisis y previsión. Disponer de él no es condición necesaria, ni mucho menos suficiente, para el desarrollo regional, mas, como se ha señalado, son varias las ventajas que ofrece tanto a los gestores como a los ciudadanos en general.

Sin embargo, es muy probable que actualmente esa primera interpretación de lo que constituye un plan estratégico haya quedado superada. Cuando una Administración elabora un plan estratégico está haciendo, además, una oferta a la sociedad, está indicándole unos objetivos que espera alcanzar, está señalando que cuenta con medios que utilizará para que la sociedad aumente su dotación de infraestructuras, sus equipamientos sociales, su potencial innovador, su capacidad económica, su nivel de empleo o bienestar.

Por ello, elaborar un plan estratégico conlleva también un compromiso: que se ejecute en la mayor medida posible. Es cierto que por sus características un plan no es vinculante, y que en un horizonte temporal de vigencia relativamente amplio surgen circunstancias que conducen a la conveniencia de efectuar reformas parciales. Sin embargo, evitar que una herramienta de planificación como ésa sea un mero ejercicio teórico requiere posteriormente un alto grado de relación entre las previsiones y las realizaciones.

Más allá de que los porcentajes globales de ejecución de los anteriores Planes de Reactivación sean unos u otros, es indudable que algunas inversiones previstas en ellos, que en sí mismas podrían haber contribuido decisivamente a que la Región progresara con mayor intensidad, no han podido llevarse a cabo. Por ejemplo, según las previsiones del Plan de Reactivación iniciado en 1993 ya debería estar realizada la autovía Albacete-Murcia y la Cartagena-Alicante; también el saneamiento del Río Segura y del Mar Menor; y no se han dedicado a infraestructuras aeroportuarias los 10.000 millones previstos ni los 100.000 millones estimados que se iban a aportar al puerto de Cartagena. También el Plan de Reactivación Adaptado incluía actuaciones que no se han podido ejecutar en su trienio de vigencia, como las autovías citadas o los 100.000 millones previstos para los tramos de velocidad alta en la infraestructura ferroviaria de Murcia a Alicante y de Cartagena a Albacete.

El Plan Estratégico sometido a Dictamen del Consejo incluye de nuevo actuaciones previstas en los anteriores Planes de Reactivación. Además, su cuantificación global implica un aumento importante respecto a la actual de la financiación necesaria para el mismo, tanto de la Administración General del Estado, a la que le compete la realización de muchos de esos proyectos singulares señalados, como de la que debe aportar la Comunidad Autónoma. Hay que tener en cuenta que el coste total estimado es de 1,83 billones de pesetas de los que 1,20 billones corresponden a inversión pública, y de ésta 536.000 millones se asignan a la Administración General del Estado y 663.000 millones a la Comunidad Autónoma. Por eso, en opinión del Consejo es fundamental que esa oferta social que incorpora el Plan sea realizable, que la sociedad crea realmente que en el periodo señalado es posible realizar las actuaciones previstas. En caso contrario, podría conducir al escepticismo respecto a su viabilidad, y ello iría en detrimento del propio Plan pues la iniciativa privada no se sentiría vinculada al mismo.

En este sentido, considera el CESRM que sería conveniente incorporar al Plan Estratégico un Plan de Financiación riguroso en el que se indique qué incremento de gasto supone el Plan en relación con el nivel actual y cómo se va a financiar teniendo en cuenta los ingresos públicos que la Administración Autonómica espera disponer, tanto propios como de la Administración General del Estado y de la Administración Local. El documento de financiación que acompaña al Plan indica, en lo que se refiere a la Comunidad Autónoma, que los escenarios financieros referidos a los ingresos se han realizado "a partir de hipótesis realistas, e incluso conservadoras, teniendo en cuenta las previsiones de captación de recursos". El Consejo no duda que así haya sido. Pero cualquier esfuerzo que potencie la credibilidad financiera del Plan ante la sociedad contribuirá a que sea más efectivo. Por ello, además de la indicación anterior sería oportuno acompañar un documento como el indicado, en el que se expresen y cuantifiquen los criterios e hipótesis utilizados.

El Plan Estratégico valora monetariamente las acciones incluidas en el mismo considerando tales gastos como inversiones, si bien entendidas éstas no en el sentido estricto que la clasificación económica presupuestaria le otorga sino bajo un enfoque más amplio que comprende tanto lo que serían las inversiones reales como las transferencias de capital y determinadas transferencias corrientes; es decir, excluyendo, salvo en contadas excepciones, el gasto corriente de acuerdo con los criterios de la citada clasificación. Por tal motivo, muchos de los planes de acción previstos o de iniciativas incluidas en las mismas aparecen con la anotación N/A en el apartado de cuantificación, que quiere decir "no aplicable". Pese a ello, la lectura del contenido de gran parte de esas acciones permite pensar que será necesario aplicar un determinado nivel de gasto corriente para conseguir el objetivo previsto. Por ejemplo, a modo de ilustración de lo que se ha expuesto, el plan de acción 3.3.2 llamado "Programa de Formación Permanente del Profesorado, el 3.3.3 "Definición de un Programa de Evaluación y Control de la Calidad de la Enseñanza" o el 3.3.4 "Potenciación de los Gabinetes de Orientación como unidades de atención, información y tutela para alumnos y familias para el desarrollo de las carreras formativas", no están cuantificados porque "corresponde a incrementos del capítulo I" -se trata de gastos de personal -.

A juicio del Consejo, sería más apropiado que el Plan Estratégico también cuantificara el incremento del gasto corriente que puede ser preciso para su completa realización. Y ello por varias razones. En primer lugar, porque parece conveniente conocer el importe total del Plan independientemente de que sea gasto corriente o gasto de capital, pues, en cualquier caso, sea de una u otra naturaleza, habrá que financiar ambos tipos de gastos. En segundo lugar, puesto que, como se ha indicado antes, la elaboración del Plan Estratégico no está sometida a ningún tipo de restricción metodológica, no hay razones para desconocer el gasto corriente que se necesita para llevarlo a cabo. Los futuros PDR o MAC o PO que habrá que realizar se adaptarán a los criterios impuestos por la normativa comunitaria, pero el Plan Estratégico no tiene porqué estar restringido por ella. En tercer lugar, pudiera ser éste un momento adecuado para combatir la "demonización" a la que está sometido el gasto corriente, generalmente considerado un gasto "malo" frente a la bondad del gasto de capital. El único gasto público malo es el innecesario o el ineficiente, y éstos pueden producirse tanto entre los gastos corrientes como en los de capital. La distinción entre gastos corrientes y gastos de capital es una mera convención establecida con fines presupuestarios. Cuando la tendencia actual en la Administración Pública es potenciar el presupuesto por objetivos, esa distinción pierde relevancia. Si el objetivo es mejorar la atención sanitaria o la educación será preciso aumentar la dotación de centros sanitarios y educativos (gastos de capital), pero también la de personal sanitario y docente y los medios de funcionamiento (gasto corriente). Y ambos son igualmente precisos para alcanzar el objetivo planteado. En consecuencia, en opinión del CESRM contribuiría a reforzar el rigor del Plan que también se cuantificara el incremento de gasto corriente necesario y se indicara en el plan de financiación antes referido los recursos previstos para tal fin.

El Plan ha incorporado un criterio de prioridades que distingue los diferentes planes de acción propuestos entre los considerados de prioridad "muy alta", "alta" y "media". Cerca de los dos tercios del coste total del Plan Estratégico es de prioridad muy alta, y se supera el 80% si se adiciona el de alta prioridad. Sin embargo, no se indican las variables consideradas que han conducido a esas categorías cualitativas, las cuales podrían ser muy variadas: importancia para el desarrollo regional, mayor o menor viabilidad respecto a su realización, ejecución vinculada a que previamente se consigan otros objetivos, mayor o menor confianza en la disponibilidad de recursos ajenos a la Comunidad Autónoma para la financiación, etc. Sería conveniente incorporar al Plan las razones por las que se considera los planes de acción propuestos de una u otra prioridad.

Aunque probablemente sería aún más conveniente adoptar un enfoque más tradicional, similar al seguido en los anteriores Planes de Reactivación, el original y el adaptado, consistente en anualizar y cuantificar para cada uno de los ejercicios del horizonte temporal del Plan Estratégico los planes de acción incluidos en el mismo. Es importante conocer no sólo lo que se espera realizar en un determinado plazo, sino también el ritmo al que se va a actuar. La periodificación anual del Plan Estratégico aumentaría su rigor y permitiría un mejor seguimiento del Plan.

El documento sometido a dictamen del CESRM no incorpora ningún análisis previo de la situación socioeconómica regional que haya servido como referencia para definir las estrategias. Probablemente, en estos momentos hubiera sido innecesario volver a estudiar una realidad suficientemente bien estudiada, y a ello ha contribuido también este Consejo, sobre la que existe un amplio consenso respecto a cuáles son sus debilidades estructurales y sus potencialidades. El CESRM no echa en falta ese análisis, y menos cuando se observa los pilares sobre los que se sustentan las directrices estratégicas del Plan que son plenamente compartidas por este órgano: potenciar las infraestructuras de comunicaciones, mejorar el entorno medioambiental, promover la competitividad, mejorar el nivel educativo y formativo, favorecer la innovación, tecnológica, promover la igualdad de oportunidades, fortalecer el desarrollo económico regional corrigiendo desequilibrios comarcales, etc.

No obstante, quizá convendría reflexionar respecto a la distribución cuantitativa del gasto público entre los ocho puntos críticos. Es indudable que ante un objetivo último del Plan como es sin duda mejorar el bienestar de los ciudadanos, los recursos aplicados a estrategias para la mejora de la capacidad económica de la Región que hagan posible un mayor nivel de empleo son apropiados aunque su efecto es indirecto. Frente a éstas, otras políticas promueven un impacto más inmediato y directo sobre la calidad de vida de los ciudadanos como son las educativas, las sanitarias, las de protección social y de protección civil, las culturales, de ocio y deporte, etc. Uno de los puntos críticos, el séptimo, engloba gran parte de estas políticas a las que prevé aplicar un total de 242.989 millones de pesetas, el 20,1%. En esa cifra se incluyen 161.186 millones de pesetas destinadas a apoyar las iniciativas empresariales y el mantenimiento de las rentas en el medio rural. Sin embargo, es muy discutible que el punto crítico en el que se ha consignado este plan de acción sea la ubicación idónea. Todas las acciones para fomentar la actividad económica tienen un impacto más o menos directo en la mejora de las rentas del colectivo afectado. Puesto que los planes de acción sobre otros sectores productivos se han colocado en puntos críticos orientados a la actividad económica, también la acción anterior debería, en opinión del Consejo, incluirse entre ellas. Por tanto, si se elimina esa cifra y, por el contrario, se añaden las líneas estratégicas de tipo educativo que se incluyen en el punto tercero, resultaría que a esas políticas orientadas directamente a la calidad de vida y relacionadas anteriormente se les prevé destinar un 15% aproximadamente del Plan Estratégico. Siempre será discutible si es un porcentaje adecuado o insuficiente, e incluso que otras políticas también contribuyen a mejorar la calidad de vida y no se han considerado en la determinación del porcentaje. En cualquier caso, el CESRM invita a la reflexión sobre este aspecto y sugiere un esfuerzo para potenciar financieramente tales políticas.

El Plan Estratégico de Desarrollo de la Región de Murcia 2000-2006 se ha estructurado en torno a ocho puntos críticos, de los que se derivan una serie de líneas estratégicas para cada uno de ellos y de éstas varios planes de acción, muchos de ellos desagregados en iniciativas. El CESRM, como se decía anteriormente, comparte esos grandes ejes de actuación que conforman el Plan. Sin embargo, cuando se desciende al nivel de los planes de acción se observa que en muchos casos es excesivamente genérico, no hay una distinción clara entre lo que son objetivos y medidas operativas para alcanzarlos, en suma, que no desciende suficientemente a lo que posteriormente ha de ser la realidad de la gestión diaria. En los planes de acción no orientados a la creación de un determinado bien y que promueven acciones intangibles predominan los verbos "potenciar", "fomentar", "impulsar", "promover" u otros similares, quizás más apropiados para la definición de objetivos que para formular planes de acción operativos que sirvan como elementos para la gestión. Pudiera resultar conveniente profundizar en el contenido de ese tipo de planes de acción propuestos.

Igualmente, el Plan Estratégico sometido a dictamen no incluye los objetivos cuantificables que se espera conseguir con su realización ni indicadores que permitan efectuar su seguimiento. Parece razonable, a juicio del CESRM, que un documento estratégico como éste no se limite a plantear un catálogo de objetivos cualitativos y una serie de acciones cuantificadas. éste es un plan estratégico para el "desarrollo" de la Región, y, en consecuencia, sería conveniente definir objetivos cuantificados en términos de desarrollo tanto en referencia a la Unión Europea como en relación con los niveles medios de España.

Se ha indicado antes que el Plan Estratégico se ha estructurado en puntos críticos, líneas estratégicas y planes de acción, lo que comporta una clasificación cualitativa en función a los grandes objetivos de actuación. Sin duda, es éste un planteamiento coherente y apropiado para las características de lo que debe ser un plan estratégico. No obstante, una vez definido el Plan se ha de gestionar, y serán las diferentes unidades orgánicas de la Administración Regional y la General del Estado las responsables de su ejecución. Aunque el Plan dispone de un documento donde se relacionan los diferentes órganos ejecutores, sería interesante dar un paso más y que el Plan también se estructurase de acuerdo con la distribución de competencias de ambas Administraciones, pues contribuiría a clarificar la responsabilidad de la gestión, a delimitar los diferentes ámbitos competenciales y, en suma, a facilitar la posterior gestión del Plan.

Finalmente, en este apartado de consideraciones generales el Consejo quiere poner de manifiesto la necesidad, probablemente ya prevista tras la experiencia de los dos anteriores Planes de Reactivación aunque aún no incorporada al documento, de que se cree una Comisión de Seguimiento en la que participen los agentes sociales.

B) Al contenido del Plan Estratégico.

El Plan Estratégico de Desarrollo de la Región de Murcia 2000-2006 remitido al Consejo para dictamen se inicia con la relación de las principales orientaciones estratégicas. El CESRM comparte esas orientaciones pues también considera que responden a las principales deficiencias estructurales de tipo social y económico de la Región. No obstante, el Consejo plantea dos observaciones que probablemente pudieran enriquecer su contenido.

La primera se refiere a las estrategias comarcales. El Plan es minucioso al formular sus orientaciones respecto a Murcia, Cartagena y Lorca y sus áreas de influencia respectivas. Sin embargo, es muy genérico con las restantes al limitarse a señalar que "persigue, con carácter fundamental, el desarrollo armónico y equilibrado de todas y cada una de las Comarcas que conforman el territorio regional. Todas ellas deben contribuir a la convergencia real interna de nuestra economía, para ello se contemplan actuaciones específicas (viarias, de fomento de la actividad económica, educativas, sanitarias, asistenciales, culturales, deportivas, etc.). El Plan Estratégico es una buena oportunidad para plantear las estrategias más adecuadas para todas las comarcas de la Región, bien porque otras, además de las citadas, han de contribuir decisivamente al desarrollo regional, como el Altiplano, por ejemplo, o bien porque precisan estrategias propias que les permitan corregir actuales desequilibrios.

La segunda se refiere a la orientación estratégica referida al tejido económico murciano, basada en acrecentar la dimensión empresarial y fortalecer el sistema de gestión. Quizás, sería conveniente enfatizar un aspecto sobre el tejido industrial reiteradamente señalado en diferentes estudios como es su escasa concentración en ramas productivas de demanda media o alta, y, en consecuencia, en la necesidad de que se diversifique la estructura industrial hacia este tipo de actividades. No se cuestiona el papel predominante que aún debe desempeñar la industria agroalimentaria en el desarrollo económico regional y que el Plan le atribuye, pero éste debe ser complementado con una apuesta decidida por otras ramas industriales que incorporan mayor valor añadido.

El contenido fundamental del Plan Estratégico se encuentra en las estrategias y planes de acción definidos para los ocho puntos críticos que lo componen. El primero se denomina Adaptación de las infraestructuras básicas del transporte y las comunicaciones. Está dotado con 443.721 millones de gasto público que supone el 36,7% del total. El Consejo comparte el contenido de este punto, básico para el desarrollo de la Región. Las inversiones previstas para completar y mejorar la red regional de carreteras, que en algunos casos incluyen proyectos reiteradamente requeridos, algunos de los cuales deberían estar finalizados si se hubiesen cumplido los anteriores Planes de Reactivación, responden a un modelo coherente de articulación del territorio regional.

Una de las inversiones importantes para el desarrollo del litoral sur de la Región es la autovía Cartagena-águilas-Límite de la provincia con Almería, cuyo coste estimado es 20.500 millones de pesetas de los que la iniciativa privada aportaría 15.000 millones. Sería interesante concretar si esta aportación privada se refiere a fórmulas de financiación como el "peaje en sombra", en la práctica una financiación pública diferida en el tiempo, o al sistema de peaje tradicional.

En cuanto a infraestructura ferroviaria el plan de acción 1.2.1 "Conexión con la red nacional de Alta Velocidad (220/Km./hora)" es el elemento central de las estrategias orientadas a las infraestructuras de transporte porque trata de subsanar el atraso histórico que la Región padece en las ferroviarias, pero también es fundamental para el conjunto del Plan Estratégico por la dimensión económica de las inversiones incluidas, 270.000 millones de pesetas que suponen el 22,3% de la inversión pública total del Plan. El apoyo del Consejo a esta propuesta del Plan es máximo. Sin embargo, hay que ser conscientes de la dificultad, a la vista de la experiencia anterior -pasa un número excesivamente amplio de años desde que una inversión importante como es ésta se promueve hasta que se ejecuta- de que en el periodo de vigencia del Plan se lleguen a materializar los tramos ferroviarios previstos en ese plan de acción. En opinión del Consejo, el Plan Estratégico no se desvirtuaría en absoluto si se desagregara (no sólo en ésta sino en todas las acciones previstas) los compromisos firmes de los que aún están en fase de reivindicación -en la que el Gobierno autonómico cuenta con el respaldo unánime no sólo del CESRM sino de todas las instituciones de la Región -. Sería suficientemente relevante que la sociedad conociera el firme objetivo del Gobierno de conseguir la realización de esas infraestructuras ferroviarias, pero al diferenciarlos de otros proyectos cuya realización en el periodo previsto no ofrecen dudas, bien porque competen al Gobierno Regional o, en otro caso, porque su financiación ya está asegurada, se evitaría que potenciales incumplimientos (es muy posible que todos esos proyectos se lleven a cabo pero es muy complejo que puedan estar realizados en estos siete años) aumenten las decepciones de la sociedad regional por obras relevantes previstas en los anteriores Planes que aún no están ejecutadas.

El plan de acción 1.3.1. "Aeropuerto Regional para el Tráfico Interregional" establece las acciones previstas para mejorar las infraestructuras aéreas de la Región. La redacción del plan no se aleja demasiado de la incluida en el Plan de Reactivación de 1993. Probablemente, teniendo en cuenta los estudios realizados en relación con este tema durante las dos últimas décadas es dudoso que un nuevo estudio vaya a incorporar nuevos datos de interés. Parece más una cuestión de toma de decisiones que de ausencia de información suficiente, tanto en cuanto a su viabilidad como a su ubicación. Convendría un pronunciamiento más decidido. A su vez, sería interesante determinar el alcance de la prioridad "media" que se atribuye a esta medida. ¿Se quiere decir que es un tema a afrontar una vez subsanadas las deficiencias en infraestructuras viarias y ferroviarias?. ¿Se pospone a las anualidades finales del Plan?.

El segundo punto crítico se titula Respeto al Medio Ambiente. Esta previsto dedicar un gasto público por importe de 129.541 millones de pesetas, el 10,7% del total. A este punto crítico el CESRM no incorpora observaciones, ni al objetivo ni a las acciones previstas. Tan sólo cabe mostrar su conformidad al mismo, que considera positivo, pues recoge actuaciones esenciales, algunas de ellas largamente sentidas y muchas reclamadas por este Consejo en sus Memorias y algunos Dictámenes realizados. Convendría, en relación con el plan de acción 1.2.1. "Adaptación a la regulación normativa" que ésta descansara en la negociación y el consenso con los agentes sociales, habida cuenta su trascendencia para la actividad económica y la calidad de vida de los ciudadanos.

Se considera especialmente favorable el plan de acción 2.6.3, Programa de Validación del Cumplimiento de la Normativa Ambiental y, en concreto, la creación del Cuerpo de Inspección. Esta acción fue solicitado por el CESRM en su dictamen relativo a los proyectos sobre adecuación de las empresas a las exigencias de la normativa ambiental y sobre entidades colaboradoras en materia de calidad ambiental.

Respecto al plan de acción 2.8.1, Plan de Minimización de la Contaminación Acústica y Atmosférica, debe hacerse constar la clara insuficiencia de la dotación presupuestaria prevista (250 millones), teniendo en cuenta las acciones incluidas (carril bici, peatonalización progresiva de centros de cascos urbanos, planes de rehabilitación sonora, etc.)

El punto crítico tercero tiene por nombre Formación adaptada al modelo de desarrollo económico y social. La consignación estimada es 119.966 millones de inversión pública, el 9,9%. El contenido de este punto pone de manifiesto la importancia que la formación reviste para el desarrollo regional. Algunas apreciaciones pueden formularse, entre ellas la consideración muy positiva que merece el Plan de Acción 3.1.1. sobre cobertura y financiación de la demanda de escolarización infantil en el tramo de 0 a 6 años. Esta acción recoge la posición del CESRM en la materia manifestada tanto en el capítulo de la Memoria de hace dos años dedicada a la educación, que reflejaba esta carencia, así como en el informe sobre la situación socioeconómica y laboral de las mujeres y en el dictamen sobre el Plan Regional para la igualdad de hombres y mujeres.

El Plan de Acción 3.1.2. pretende "Completar el mapa de centros de educación secundaria. En él se incluye la siguiente referencia: "En el futuro la iniciativa privada debería participar más activamente en el desarrollo de las infraestructuras educativas, y habrá que contemplar una convocatoria anual o bienal de ampliación de conciertos, en especial si se libera de construcción de centros a la Administración, con el apoyo de la iniciativa privada en el desarrollo de infraestructuras educativas."

El Consejo comparte la concurrencia de la iniciativa privada con la pública en la oferta educativa. Sin embargo, es prioritario que los recursos que se apliquen a este fin no menoscaben los que se necesitan para asegurar la cobertura pública del servicio educativo en las áreas menos atractivas para el sector privado.

El Plan de Acción 3.2.4, Garantía Social en educación de jóvenes de 16 a 21 años, tiene una dotación de 52 millones. A juicio del CESRM esa cuantía es muy insuficiente dada la alta tasa de fracaso escolar en la Región y las posibilidades que estos módulos tienen para la inserción laboral y social de estos jóvenes, como puso de manifiesto el Consejo en su Memoria del año 1997. El CESRM debe llamar la atención sobre la rentabilidad social y económica de los gastos en prevención de la marginación social respecto a los gastos necesarios para rescatar a los jóvenes de situaciones de marginación efectiva.

El plan de acción 2.6.3. consigna una dotación de 21.000 millones de pesetas para el desarrollo del Plan de Formación. De esa cifra, 2.000 millones anuales corresponden a la Administración General del Estado y 1.000 millones a la Regional. En opinión del Consejo, esta cifra parece insuficiente ante las carencias que persisten en el ámbito de la formación profesional, por lo que resultaría necesario un esfuerzo financiero adicional.

Por otra parte, muchos de los planes de acción consignados en este punto crítico no se cuantifican porque el gasto preciso es corriente. Ya se ha señalado en las consideraciones generales la conveniencia de que se especifique.

En relación con el Plan de Acción 3.8.1. "Potenciar el Plan de Empleo Juvenil de la Región de Murcia", el CESRM considera más apropiado que se otorgue prioridad muy alta a la línea de contratación de agentes de desarrollo local y se eleve la consignación de 126 millones para la contratación de estos agentes, ya que su trabajo puede suponer un elemento de dinamismo muy importante sobre todo en núcleos rurales y zonas marginales de los núcleos de población.

En el plan de acción para mantener las políticas de creación de empleo (plan de acción 3.8.2) el CESRM observa el carácter continuista de las principales líneas señaladas. En este sentido, como el Consejo ha manifestado en anteriores trabajos la conveniencia de adoptar acciones singulares sobre los parados de larga duración y los mayores de 45 años, considera que el Plan Estratégico habría sido una buena oportunidad de promover un plan de acción específico sobre estos colectivos, que requieren una atención particular, un seguimiento a su problemática de mayor proximidad y acciones de mayor alcance que la formación y los incentivos a la contratación, que en ocasiones tampoco establecen una diferencia cuantitativa suficientemente discriminadora a su favor frente a otros desempleados.

Respecto al Plan de Acción 3.8.3, elaboración de un Libro Blanco sobre nuevos yacimientos de empleo, se considera que la consignación de 10 millones de pesetas es claramente insuficiente, máxime si se tiene en cuenta, como dice el propio Plan, que los ámbitos profesionales que puedan suponer nuevos yacimientos de empleo, serán objeto de revisión periódica en función de la inserción laboral conseguida.

El punto crítico cuarto se denomina Modernización de la cultura y gestión empresarial y está dotado con 27.565 millones de pesetas de inversión pública, el 2,28% del total. Básicamente, propone diferentes líneas estratégicas orientadas a favorecer la competitividad empresarial promoviendo empresas de mayor dimensión o la cooperación entre ellas, la calidad, la internacionalización, el diseño, la gestión más eficiente, etc., intangibles que han sido reiteradamente señalados en diferentes ámbitos y estudios como cualidades en las que el sistema productivo regional debe mejorar. Tan sólo añade el Consejo que podría ser interesante incrementar los recursos aplicables a UNDEMUR S.G.R., pues las orientaciones de la Unión Europea se inclinan por acrecentar el papel que desempeñan las sociedades de garantías, y desarrollar y cuantificar la idea, que no es más lo que ofrece el Plan, respecto a la creación del Instituto Murciano de Finanzas.

El punto crítico quinto es la Apuesta por la innovación tecnológica. Es una necesidad también manifestada ampliamente en la Región que el Plan propone satisfacer dedicándole un gasto público de 58.708 millones, el 4,9%. Compartiendo plenamente el objetivo propuesto por este punto crítico, se requeriría un esfuerzo adicional para concretar y hacer más operativos, ante la inmediata gestión que debe seguir a la puesta en marcha del Plan, varios de los planes de acción propuestos en las líneas estratégicas, pues la distinción entre lo que es un objetivo y una medida o actuación concreta no está suficientemente clara.

El punto crítico sexto se llama Utilización sostenible de los recursos naturales. Está prevista una dotación pública de 100.031 millones de pesetas, el 8,3% del total. Comprende estrategias para promover energías alternativas y completar totalmente la cobertura de la eléctrica, asegurar la dotación del recurso agua y fomentar su uso más racional, la protección frente a las avenidas y el aprovechamiento racional del medio natural. Son todos ello objetivos que desde el Consejo se apoyan. La línea estratégica 6.3 es el Programa de implantación del Plan Hidrológico Nacional en la Región, que parte de la hipótesis de que si este Plan confirmara lo contenido en el Libro Blanco de la Cuenca del Segura podría equilibrar el déficit hídrico. En efecto, así sucedería pero de momento es una aspiración de la Región aún no confirmada. Ante ello, el Consejo considera que el Plan Estratégico, marco global de planificación regional de cuya ejecución se espera alcanzar la corrección de los principales problemas estructurales, sería una herramienta adecuada para que se establecieran los objetivos de la Región en este campo, se señalaran las actuaciones que serían necesarias para ello y sobre cuya defensa se estructurará parte de la futura política del agua. Es cierto que la mayoría de las obras se realizarían fuera de nuestra Comunidad Autónoma (también otras inversiones contempladas en el Plan Estratégico) y que no hay tomadas decisiones al respecto por las instituciones competentes (como tampoco en otros proyectos previstos en el Plan). Por eso, no sería preciso su inclusión como plan de acción concreto y cuantificado. Pero sí sería oportuno que en la introducción de la línea estratégica 6.3 el Plan Estratégico especificara cuáles son las aspiraciones concretas en relación con el Plan Hidrológico Nacional.

El punto crítico séptimo se denomina Igualdad de oportunidades y fortalecimiento de la calidad de vida. Está dotado con 242.989 millones de pesetas en cuanto al gasto público que representa, el 20,1% del total. Uno de los aspectos de los que discrepa el Consejo es la importante disminución de recursos para el Plan Regional de Inserción y Protección Social, contemplado en el plan de acción 7.4.3, respecto a las consignaciones presupuestarias contempladas en el presupuesto para 1999 en el capítulo 4 del Programa 314C del ISSORM. Presupuestado este año con 750 millones de pesetas supondría de mantenerse simplemente esa cifra un total de 5.250 millones, 500 millones más que los previstos en el Plan Estratégico.

Una de las actuaciones contempladas en el plan de acción 7.4.5, Programa de Integración de Inmigrantes, es el programa de alojamiento, cuya consignación financiera es 250 millones de pesetas. Se considera insuficiente esa cantidad, sobre todo teniendo en cuenta que es para el periodo de siete años de vigencia del Plan, ante la amplitud de las acciones contempladas en el mismo. En general, toda la dotación de este programa parece escasa dada la cantidad de personas inmigrantes, en situación regularizada o no, que el propio Plan reconoce y la tendencia al aumento de los mismos debido no sólo a que vienen a la Región nuevos contingentes sino también al hecho, constatado en el estudio del CESRM, de la mayor permanencia de estas personas en la Región y, por tanto, al previsible reagrupamiento familiar de estos grupos sociales.

También son escasos los 91 millones de dotación presupuestaria del plan de acción 7.5.1, Programa de Apoyo al Voluntariado Social, ante la expansión de este movimiento y la relevancia social de las acciones que promueven.

Se considera positiva la apuesta por la potenciación de los servicios de asistencia diurna a las personas mayores, tal y como el CESRM recomendaba en su dictamen sobre el Plan Regional de Bienestar Social. En cambio, también parece reducida la consignación presupuestaria del plan de acción 7.5.4, Programa de integración social de discapacitados (570 millones) dada la cantidad de acciones previstas en el mismo.

El punto crítico octavo tiene por nombre Desconcentración y descentralización en busca del equilibrio territorial, objetivo ampliamente reclamado desde diversas instancias para corregir las actuales desigualdades comarcales. Dotado con 85.123 millones de recursos públicos, suponen éstos el 7% del gasto público del Plan. Por la denominación del punto crítico parece que la orientación del mismo es establecer acciones singulares en las comarcas más deprimidas para subsanar las diferencias en términos de desarrollo. Sin embargo, el contenido de las estrategias propuestas es heterogéneo. Se encuentran algunas de carácter horizontal y extensivas a toda la Región (Plan de Vivienda, Plan de Suelo Industrial, reforma de las estructuras comerciales y adecuación del enfoque turístico); otras que, por el contrario, pretenden potenciar los ejes económicos regionales más desarrollados (apoyo a la vertebración de las áreas metropolitanas de Murcia y Cartagena y la potenciación de los ejes de conexión Murcia-Cartagena-Lorca); y también otras estrategias específicamente dirigidas a promover el desarrollo comarcal equilibrado que en lo fundamental consiste en el histórico Plan de Cooperación Local, pues la mayor parte de las acciones incluidas se encuentran en otros puntos críticos. Es, en consecuencia, un punto crítico conveniente en cuanto al objetivo pero cuya estructuración es más bien formal. Además, requeriría un esfuerzo de concreción en determinados planes de acción. Por ejemplo, cuando propone la creación del Gran Espacio Económico en el Eje Murcia-Cartagena, sin cuantificar ni desarrollar su contenido, o cuando describe acciones como promover la comarcalización del territorio potenciando el papel de las ciudades de tamaño medio como cabeceras de comarcas, que es más un objetivo que una acción.

Interesante y positivo el Plan de Modernización de la Administración Autonómica, dotado con 8.065 millones de pesetas. No obstante, parece una dotación excesiva los 700 millones previstos para difusión (Publicidad, folletos, trípticos, medios de comunicación). En todo caso el CESRM destaca la importancia de este objetivo por cuanto de su consecución dependerá, en buena medida, alcanzar un alto nivel de ejecución en los distintos programas.


IV.CONCLUSIONES.

  1. El Consejo Económico y Social de la Región de Murcia considera que el Plan Estratégico de Desarrollo de la Región de Murcia 2000-2006 afronta las debilidades estructurales que han limitado el desarrollo de la Comunidad Autónoma y que han causado el importante desequilibrio que en términos de renta se mantiene con el nivel promedio español. A su vez, en opinión del Consejo la ejecución del Plan Estratégico en los términos previstos en él supondría un importante avance en el desarrollo de la Región y en la corrección de las desigualdades que ahora existen.

  2. El CESRM valora singularmente el esfuerzo realizado por el Gobierno Regional para promover la participación de las instituciones, agentes sociales y ciudadanos de la Región en el proceso de elaboración del Plan Estratégico. Igualmente, el enfoque global del documento, no limitado a las cuestiones económicas sino extendido a todas las áreas y objetivos que concurren en el desarrollo.

  3. El CESRM considera que el Plan Estratégico, además de un instrumento de planificación útil para los diversos agentes afectados, constituye una oferta social del Gobierno Regional que establece los objetivos a los que aspira y los recursos disponibles para alcanzarlos. Conlleva, en consecuencia, la responsabilidad de ejecutarlo en el mayor grado posible. Por ello, el Consejo estima que sería conveniente reforzar el rigor del documento incorporando un plan financiero detallado, en el que se indique qué incremento de gasto supone el Plan respecto a la situación actual y cómo se va a financiar teniendo en cuenta los ingresos públicos que la Administración Autonómica espera disponer, tanto propios como de las Administraciones General del Estado y Local. Cualquier esfuerzo que potencie la credibilidad financiera del Plan ante la sociedad contribuirá a que sea más efectivo. Igualmente, el CESRM estima que el Plan debería ser desagregado por anualidades al igual que se hizo en su momento con los anteriores Planes de Reactivación.

  4. En opinión del Consejo, el cuerpo del Dictamen incorpora observaciones particulares que podrían enriquecer el contenido del Plan, especialmente las orientadas a promover el refuerzo de las políticas sociales y un enfoque más explícito de las estrategias que deberían seguir las comarcas con menos potencialidad económica para promover su propio desarrollo y el de la Región.

Murcia, a 5 de Mayo de 1.999

Vº Bº
El Presidente del CESEl Secretario General del CES
Antonio Reverte NavarroIsidro Ródenas Ruiz